jueves, 21 de febrero de 2008

Descripción del Proyecto


La fusión étnica de Ranferí Aguilar reconstruye las sonoridades de los antiguos mayas a través de su propia visión de artista y las transforma en una experiencia interior que sobrepasa el mero acto de escuchar.

Luego del éxito del primer disco compacto El Hacedor de Lluvia, Las Mujeres Jaguar, consolida esta nueva etapa en la carrera de Ranferí Aguilar, que resulta de la investigación de la mitología y la iconografía de los antiguos mayas -en especial de los vasos polícromos y los murales de Bonampak- y varios años experimentando con versiones actuales de silbatos de barro, tonajas, trompetas de caracol, tambores de cerámica, caparazones de tortuga y otros instrumentos prehispánicos hoy desaparecidos, acompañándolos de percusiones corporales y voces que emanan de lo profundo de sí mismo.

Este material ha sido interpretado en solitario en cavernas y sitios sagrados y expandido por la energía del público en varias presentaciones rituales musicales. en centros culturales de Guatemala, Centroamérica, Estados Unidos y varias ciudades europeas especialmente en Noruega, Suecia y Finlandia

A diferencia de lo que sucede en otro tipo de conciertos, la música de Ranferí Aguilar no dispersa sino que concentra la energía, involucrando a la audiencia y permaneciendo con ella.

En palabras de Ranferí Aguilar,

“Yo he querido que esta música tenga que ver con las raíces del ser humano, pero no sólo con las raíces culturales, sino llegar a un nivel más primitivo; los tambores son el ritmo del corazón, los silbatos son melodías de la naturaleza y las voces son cantos improvisados en ningún idioma en particular; esto ocurre en un nivel esencial, es algo que te lleva a un lugar muy lejano y muy cercano a la vez, a una energía muy poderosa que está dentro y eso es algo que todos necesitamos.”

Para este músico que empezó con una sólida formación en guitarra clásica en academias sudamericanas y guatemaltecas y que por cerca de 20 años fue parte vital de Alux Nahual -el grupo de rock más importante de Centroamérica en la década de los 80- la transición a la etno fusión es un riesgo que asume como una búsqueda personal:

“Creo que lo que actualmente estoy haciendo es un retorno a las ideas que de alguna manera siempre han estado conmigo desde antes de Alux y que al mismo tiempo es una natural evolución de mi música hacia una forma más personal. Alux fue una gran experiencia, pero cuando terminó de golpe me pregunté, ¿qué es lo que realmente me mueve? No quiero hacer una música que pienso que a lo mejor le va a gustar a los demás. Si así ocurre, qué bien, pero yo tengo que buscar una música que me mueva a mí y ese es mi punto de partida. Si no es así está mal hecha, no importa qué tan interesante pueda parecer ante los demás.”

Esta transición a la etno fusión se inició con un primer disco compacto llamado El hacedor de lluvia, basado en una leyenda tzutuhil del lago de Atitlán, que habla de una búsqueda, del camino emprendido por alguien que abandona la seguridad de lo rutinario para enfrentar pruebas y descubrir cosas, movido únicamente por su deseo inconsciente de saber más.

Ahora, Las Mujeres Jaguar es una leyenda del área itzae, del lago Petén Itzá, transmitida de manera verbal por el reconocido autor y ajpú, Carlos Barrios, quien a su vez escuchó la leyenda de los grandes abuelos en la región de Petén.

La leyenda habla de estos seres que vienen de una dimensión diferente llamada Paxil, en forma de jaguar, y que ciertas noches de luna llena se quitan la piel, adquieren forma de mujer y toman un baño en el lago Petén Itzá. Un pescador logra verlas y toma la piel escondida en el bosque de una de ellas. De esta manera logra llevarse a la mujer Jaguar a su casa. Conviven, procrean, y finalmente se revela el verdadero propósito de su trascendental encuentro, que es el de despertar el jaguar interior que el pescador lleva en su corazón.

Algunas versiones de la leyenda terminan con la promesa de la mujer del retorno de los Balamev en el 2012 de la dimensión Paxil, según las predicciones del calendario maya. “El retorno de los Balamev representa para mí por un lado el poder revalorizar una riqueza cultural inmensa, la de los antiguos mayas, -concluye Aguilar- y al mismo tiempo la gran oportunidad para integrarnos como sociedad pluricultural, hermanarnos y apreciar nuestras diferentes manifestaciones como seres humanos.

1 comentario:

Verssagi dijo...

¡QUE LINDA MUSICA!
Música de danzas, pociones y hechizos, de enamoramientos, historias y leyendas o quizá vivencias verdaderas!!!?

Sueños fugaces que están y no logran encontrarse, sin brújula, con magnetismo, sin muerte… una difusión, música, creación, poesía…

Ewige Musik in meinem